Publicaciones de nuestros Directivos Internacionales

4. ene., 2017

Meh La-arni Hilisane Activista Filipina de Derechos Humanos, defensora de las mujeres que son esclavizadas bajo figuras de contrato de trabajo en Singapur. Es Abogada y profesora de la National University of Singapore. Visitó Colombia en el mes de Diciembre de 2016 para la Cumbre de Derechos Humanos como invitada de la OIPPDS y el PMI.

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Antes que nada debo felicitar a Colombia por arriesgarse en este importante esfuerzo por terminar con la guerra con uno de los grupos insurgentes más antiguos y violentos del mundo entero. Eso ya de por si es un logro. Aunque cuestiono desde mi óptica de extranjera muchas de las medidas adoptadas por el Estado Colombiano, no soy quien para criticar un pueblo que ha visto 8 millones de víctimas.

Sin embargo, cuando me solicitaron que escribiera para este sitio de la IOPD (Siglas el Ingles de la Oficina Interamericana para la Paz y el Desarrollo Sostenible), me di a la tarea de analizar la manera como el sistema utilizó un movimiento social para impulsar sus políticas y luego simplemente les accionó el aparato policial para desplazarlos cuando ya no eran útiles para los propósitos propagandísticos.

 Me refiero al llamado “Campamento por la Paz” que se instaló en la Plaza principal de la capital Colombiana.  Todo comenzó después de la marcha que se dio tras la derrota del Sí en un plebiscito que dividió a los colombianos. A puertas de la Catedral Primada (templo católico más importante de la ciudad, para los lectores no familiarizados con el termino) llegaron siete personas con carpas para acampar en la plaza como una forma simbólica de decirle a su país que no se moverían de ahí hasta que se implementara el acuerdo de paz entre las Farc (el grupo armado) y el Gobierno.

Poco después ya llegaban a  150 los habitantes en ese campamento citadino que exigía paz. Su causa, además de acoger cada día a más personas, motivó a diferentes grupos sociales y políticos a apoyar su iniciativa donándoles alimentos.

Jóvenes, abuelos, indígenas, afros y víctimas del conflicto armado son las personas que desde hace 30 días conviven en la Plaza en medio de incomodidades y del frío de la capital. La razón de su permanencia en ese epicentro histórico de protestas es una: evitar que el acuerdo de la Habana se caiga por el golpe que sufrió la paz en las urnas.

 Manuel Echavarría, quien fue una de las primeras personas en asentarse en el campamento de la paz comenta que: “La intención era no nos pararnos hasta que se firmara un acuerdo”.  Este acto, en si mismo,  no pretendía ser otra cosa que un símbolo (de resistencia, de solidaridad, de valor civil), Convirtiendo a la Plaza de Bolívar que está frente al edificio en el que se hacen las leyes, el edificio en el que tienen sede las altas cortes y a pocos metros de la casa de gobierno, en un espacio único y legitimo para la paz.

 Por allí desfilaron el presidente, los ministros, los senadores, los políticos oportunistas y miles de cámaras de televisión. Pero en la madrugada de un frio sábado, poco más de un mes después de utilizarlos, abrazarlos y regalarles autógrafos, cerca de 200 integrantes de la Policía y el ESMAD (Escuadrón antimotines de la Policía) llegaron a la zona y quitaron las carpas que todavía se encontraban en la zona. ¿Qué pasó?

 Pocas horas después de anunciar que se quedarían en el lugar hasta que se implementara el nuevo acuerdo para la paz firmado el pasado 12 de noviembre entre el Gobierno y las Farc estas personas fueron desalojadas de la zona por orden de la Alcaldía de Bogotá. Los uniformados quitaron las carpas que estuvieron en el lugar por 42 días y retiraron a los manifestantes. La mayoría de ellos aseguraron que en la acción fueron golpeados por lo que publicaron en sus redes sociales videos que muestran las agresiones que sufrieron. "Desmontaron el campamento y quitaron todas las cosas que estaban ahí", aseguró Carolina Osorio, una de las voceras.

 Ya no eran útiles para el sistema. Sea con la excusa que sea, y aunque mediaba una orden administrativa, ciertamente desde el primer día que se instalaron las autoridades sabían que era una infracción al espacio público, pero debían esperar a que los funcionarios se tomaran las fotos de rigor, las publicaran en sus redes sociales y luego,  esos mismos políticos que andan con palomas de la paz en la solapa, presenciaron escondidos desde las cortinas de sus cómodas oficinas, cómo de un plumazo silenciaban a la población civil traicionando a sus defensores.

La decepción total es  porque una de las manifestaciones en pro de la paz más grandes que se ha hecho en ese país terminara así, ha generado una oleada de cuestionamientos sobre la posibilidad de vivir en una sociedad en la que se respeten este tipo de acciones. "Me golpearon en la cabeza, me rompieron el labio. Me golpearon tres veces en el caso, sino hubiera tenido casco me hubieran reventado la cabeza. Eso es brutalidad estatal contra alguien que pide la paz respaldando al gobierno, no se entienden ni ellos mismos" dijo una triste ex-activista de la Paz... Butalidad, estado, farandula, medios y politica....contubernio satanico en contra del pueblo...Aqui, en Singapur o donde sea.

 

 

 

29. sep., 2016

La Oficina Interamericana para la Paz y el Desarrollo, la Catedra para la Paz y todo el equipo dedicado a la formacion de una nueva sociedad diseñada para el posconflicto, se hizo presente en el magno evento de la firma del acuerdo final de paz entre el Gobierno Colombiano y las autodenominadas FARC el pasado 26 de Septiembre de 2016 en la ciudad de Cartagena,Colombia. Fuimos eficientemente representados por el Coordinador de la Catedra de la Paz para personas privadas de la libertad, Dragoneante John Sanchez Serrano quien compartiò con víctimas y representantes de entidades nacionales y extranjeras el proyecto de formacion en cultura de paz. También tuvo el rivilegio de compartir con personajes de la vida política nacional, el Secretario General de Naciones Unidas Ban Ki Moon y delegaciones diplomáticas. Felicitamos al Dg Sanchez por su labor de construcción de sociedad y agradecemos a la Presidencia de la República de Colombia por esta importante invitacion. Seguimos convencidos, en todos los niveles de trabajo, que:

Creemos que la paz es mejor que la guerra.

  Informe por: Victor Hugo Almanza Rincon (OIPPDS Colombia)

 

16. ago., 2016

Estanislao Zuleta.  Filósofo, pedagogo y catedratico Colombiano de gran renombre y prestigio,  asesor de la ONU, el Ministerio de Agricultura de Colombia, el INCORA, la Presidencia de la Republica, colaborador de la revista Crisis de Medellín. Recibió el Doctorado Honoris causa de parte de la Universidad del Valle en 1980. La Oficina Interamericana para la Paz y el Desarrollo Sostenible, reconoce su aporte al pensamiento critico en cuanto a la Paz y los Derechos Humanos integrando muchos de sus postulados a parte de las catedras y opciones de formacion al considerarle una de las mentes mas brillantes de Colombia en el siglo pasado.

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"Para combatir la guerra con una posibilidad, remota pero real de exito, es necesario comenzar por reconocer que el conflicto y la hostilidad son fenomenos tan constitutivos del vinculo social como la interdependencia misma, y que la nocion de una sociedad armonica es una contradiccion en los terminos.

la erradicacion de los conflictos y su disolucion en una calida convivencia, no es una meta alcanzable, ni deseable; ni en la vida personal -amor o amistad-, ni en la vida colectiva.  Es preciso, por el contrario, construir un espacio social y legal en el cual los conflictos puedan manifestarse y desarrollarse, sin que la oposicion al otro conduzca a la supresion del otro, matandolo, reduciendolo a la impotencia o silenciandolo.

La importancia de la aplicacion del Derecho Internacional Huanitario esta asociada a dos cosas fundamentales: primero, a la necesidad de humanizar las acciones, en el orden a proteger a los no combatientes, lo cua tiene un valor moral, y aun estrategico intrinseco, por cuanto de ello depende el apoyo poblacional, y constituye, ademas, una condición importante en el proceso de generacion de confianza reciproca entre los enemigos, para posibilitar una paz negociada.    Segundo, a la necesidad de construir un espacio juridico-institucional, que en cuanto fundado en el reconocimiento reciproco de los enemigos resulte adecuado para la tramitacion del proceso de paz".

Le invitamos a leer la obra:

Colombia: Violencia, democracia y Derechos Humanos

 

9. ago., 2016

La Doctora Laura Mercedes Portillo, es profesional en Psicología de la Universidad de Montevideo, Uruguay. Candidata a Magister en la facultad de Psicologia Clinica del Manchester College, Coordinadora del plan Mujer de Paz de la Oficina Interamericana para la Paz y el Desarrollo sostenible, Agregada de paz y embajadora de la ONU para el desplazamiento y la trashumancia humana, Catedratica de la Escuela de diplomados Albert Arlstrom.

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 Apreciados lectores y apreciadas lectoras: 

Mucho se habla del posconflicto en todas las regiones del mundo. He sido testiga del terrible impacto que la violencia tribal e interracial causa en la sociedad humana.

En los campos de refugiados de Asia, Africa, America y cada pais en conflicto que he tenido el doloroso privilegio de visitar, evidencio exactamente lo mismo: hogares destrozados, familias en crisis, mujeres despojadas de su identidad, integridad, sueños y esperanzas.

Pero tambien, y no por asumir una posicion feminista radical, es innegable el papel de la mujer en la sanidad y restauracion de los paises despues de las guerras y los conflictos. Somos nosotras quienes finalemente tenemos el poder de dar la vida y por lo tanto, la capacidad de reestablecer la estructura fundamental de la sociedad: la familia.

Asi como las combatientes mas aguerridas y temidas son las mujeres, las grandes constructoras de sociedad tambien somos nosotras.    Es nuestra capacidad de restaurar, perdonar y ver mas alla de los odios irracionales la que puede reestablecer el verdadero sentido de hogar, patria y sociedad.

Me impresionó profundamente ver en Freetown a un peloton de mujeres en lactancia amamantando hijos huerfanos de personas que hasta hace poco eran considerados sus enemigos. Creo que esa es la imagen mas clara y evidente de lo que una mujer puede hacer para reconstruir una sociedad, ser capaces de amamantar a los hijos de nuestros antiguos enemigos. 

Mi invitacion a todas las mujeres de los paises en conflicto es a que lideremos con nuestra capacidad divina de dar vida, el ultimo combate contra la muerte.

Que los fusiles callen y se escuche la risa de nuestros niños y niñas, aunque eso signifique dejarlos correr sobre las tumbas de nuestros desaparecidos.

LEA: PONENCIA MUJER Y POSCONFLICTO ONU URUGUAY

 SOLO QUIENES DAMOS VIDA, ENTENDEMOS LA URGENCIA DE LA PAZ

28. jul., 2016

John Sánchez Serrano es funcionario del INPEC (Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario de Colombia), Certificado como Defensor de los Derechos Humanos, Cátedra de la paz y formación de lideres y gestores de Paz.  Actualmente adelanta sus estudios profesionales en Derecho y es un destacado líder de la Paz en el sistema penitenciario y carcelario de Colombia. Su vida y obra ha sido objeto de varios especiales por parte de medios de comunicación y entidades publicas y privadas Colombianas y del exterior. Actualmente es el coordinador de la cátedra de la Paz en una de las cárceles mas grandes de su país: la Cárcel Modelo de Bogotá.

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Uno de los programas que mas fuerza a tomado en el EC Bogotá es el llamado «retiro Emaús», un ejercicio espiritual en el que cada año participan mas de 1.000 personas privadas de la libertad de todas las condiciones y situaciones jurídicas.

 Comienzo este blog con ese comentario, porque me sorprendió gratamente ver llegar, completamente recuperados y reintegrados a su vida y familia ,  ya convertidos en lideres y facilitadores del programa luego de pasar por la cárcel Modelo, a varias personas a quienes recibí en el peor momento de sus vidas y que, luego de participar de nuestros programas de resocialización que se basan en el arte, la música y la formación integral, encontraron un propósito y un camino diferente al de delinquir.

 Esa es mi pasión: transformar vidas. Cuando inicie el proyecto de la Cátedra de la Paz, algunos se rieron diciendo que en la cárcel lo único que no hay es  precisamente eso: paz. Sin embargo encontré en mis superiores y compañeros de trabajo, el apoyo necesario para consolidar la que fue la reunión mas grande de integrantes de la guerrilla, las autodefensas, las bacrim y otros grupos alzados en armas de que se tenga memoria en el sistema penitenciario de Colombia.  Nos sentamos a dialogar, a aprender de paz y de este ejercicio entendí que si ellos, que son tachados de ser lo peor de la sociedad, pudieron terminar perdonándose y dándose un fuerte abrazo, sentados en la misma mesa con el Ministro de Justicia, Oficiales de alto rango de la policía Nacional y representantes de la sociedad civil, estoy seguro que toda Colombia puede hacerlo.

 Yo le digo SI A LA PAZ, porque, como reza una antigua frase: «nadie desea mas la paz, que quien sufre los rigores de la guerra» y la verdad es que he visto demasiados muertos, demasiada violencia en estos mas de 15 años de servicio y creo que mi país y mis hijos merecen un mejor futuro , un país en paz, libre de odios, rencores y por que no, de enemigos gratuitos.

LEA: EL GUARDIAN QUE SE INVENTO LA PAZ EN UNA CARCEL