2. may., 2019

El Comic y los DDHH

Fredy Aguilar Guio, es un influcencer de DDHH, profesional en Derecho, Defensor de Derechos Humanos y Jefe de prensa de la Oficina Interamericana para la Paz y el Desarrollo Sostenible. Ha sabido combinar su pasion por la defensa de las poblaciones vulnerables con su habilidad para comunicar sus ideas y pensamientos en las redes sociales. Actualmetne hace parte dle plenum del Comite central de Defensores de DDHH, y lidera la red internacional de Medios de comunicacion el favor de los lideres sociales.

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EL CÓMIC Y LOS DERECHOS HUMANOS

 Por estos días, gracias a los recientes estrenos cinematográficos del género de superhéroes, se despierta el interés por los consumidores de estos contenidos. Este movimiento “retro”, se ha convertido en una oportunidad para que los más pequeños tengan un encuentro con la lectura; ya que es desde la infancia, donde se construyen muchos de los gustos, aficiones y visión de vida  que se tienen en la adultez.

 En mi caso personal, gracias al comic conocí, al igual que muchos de mis coetáneos,  los valores inquebrantables del llamado “hombre de acero”, dones no tan espectaculares como la capacidad de sonreír y darle humor a las situaciones, por muy adversas que se presenten.  Sin embargo, escondido en la penumbra de lo fantástico, entre todos ellos, hay uno que se sale del común denominador: “Batman”,  un héroe que surge desde la violencia, el dolor y la pérdida personal, como una especie de “vengador justiciero”, sin Dios ni ley.

Ya después de 80 años de historias y aventuras, este icono de las lecturas de entretenimiento, sigue siendo el preferido de muchos; pero, cuando descubro el invaluable discurso de los Derechos Humanos, también experimento un despertar del sentido crítico y es así, que cuando se releen series  como “Batman: White knight” donde la lectura de un cómic deja de ser sólo entretenimiento.

Al abordar con perspectiva uno de estos ejemplares, encuentro a un héroe que realmente, no es el “protector de los débiles”,  que se pretende promover.  Allí, el paladín de Ciudad Gótica, se muestra como  un hombre que transgrede todo sentido de humanidad en nombre de una convicción personal de justicia. ¿Cómo es posible que ante la anuencia de las autoridades, un enmascarado haga uso de una violencia excesiva frente a una persona capturada y en un notable estado de indefensión? Hechos como este que, evidentemente, son cuestionados por la víctima, (si, en esta historia el villano es una víctima) con frases tan fuertes como “lo ocurrido ese día fue un intento de homicidio permitido por la ley”,  “no hay justicia solo un acto grotesco”, o “ Han dejado que muchas personas suban al poder gracias al miedo”, y cuestiona la aparentemente “acción justa” del hasta ahora defensor, de una causa con esta contundente premisa:  toda tu justicia vigilante es para salvar tu rota alma”.

Este material y la crudeza con la que magistralmente fue publicado,  resultó ser un punto de inflexión donde uno de mis héroes de infancia se mostraba como un vulnerador de las garantías mínimas que tienen los ciudadanos, y  necesariamente surgen varios cuestionamientos ¿como puedo conciliar mi afición por lo gráfico y la defensa de los Derechos Humanos? ¿son los personajes de comics, quienes  no tienen limitación sobre sus acciones un modelo para los niños y jóvenes de esta generación?

Haciendo la búsqueda de una respuesta lo suficientemente convincente, un buen amigo geek me recomendó que buscara la obra de Joe Sacco; es así que me doy a la tarea de buscar material de consulta y encuentro el libro reportajes, claro está que en su producción se encuentran también La gran guerra (2014), Dias de destruccion días de revuelta (2012),  Palestina (1993) y otras obras que enseñan otra mirada de los diferentes conflictos armados en la historia reciente y desde una representación gráfica evidenciar las graves afectaciones a los Derechos Humanos de las víctimas de los mismos.

Abordando el  texto de reportajes me encuentro de entrada con el testimonio del abogado bosnio Salid Karaddic quien sobrevivió al asedio de Sarajevo “unos lo ordenaron, otros lo cometieron, otros lo toleraron y todos son culpables”  que me recordó inmediatamente con ese Batman fuera de control que justifica su actuar equivocado en una convicción personal y también me siento cuestionado ante la frase “Durante años hemos contemplado la carnicería desde nuestra sala de estar, y cuando todo ha terminado, hemos decidido ponernos la toga y hacer algo al respecto. Pronunciar la palabra “genocidio” cuando se trata de un hecho consumado es más fácil que impedirlo” .

En Colombia, también se han desarrollado propuestas desde lo gráfico para la construcción de la memoria y reconocer los derechos de las víctimas en la novela Los once, obra de los autores Miguel Jiménez, José Luis Jiménez y Andrés Cruz y publicada en 2014 por Laguna Libros, encontramos un relato de los hechos alrededor de la toma del palacio de justicia, resultando en un material gran calidad gráfica y narrativa.  

Ahora, no se trata de satanizar o renegar de la industria del  noveno arte, como ocurrió en 1954 y años posteriores con la CCA (Comics Code Authority o autoridad del código de comics) quienes fijaron estrictos reglamentos de que se podía o no publicar en los textos, que bien se podría entender como una vulneración a un derecho fundamental como lo es el derecho a la libre expresión y que perfectamente puede dar pie a otra discusión. Ahora, es reconocer que  gracias a la obra de Joe Sacco y otros productores gráficos, he entendido que desde nuestras aficiones, gustos y visiones podemos encontrar estrategias e insumos para difundir y hacer notorio nuestro compromiso con los derechos humanos.

El arte, en todas sus manifestaciones siempre estará a la mano de los colegas defensores de derechos humanos como un instrumento facilitador para que el mensaje sea universal, comprensible y necesariamente transformador de realidades.

 Fredy Aguilar Guio

prensa@oippds.org